martes, 10 de noviembre de 2015

Mi soñadora intocable.

Vamos a llenar todos los vasos medio vacíos,
desde aquí ya no puedo ver las perspectivas, 
solo te puedo ver a ti.
No soporto que cierres los ojos, que intentes pintar tus sueños de negro, 
no soporto ver como das pasos sin tus sandalias favoritas.

No soporto la idea de no verte volar, 
así que abre bien los ojos,
cierra la mente.
Sueña dentro de ti,
cree en tu propio universo, 
cree en volar hacia la Luna, 
en llegar a nuestra Luna azul (de tonos grises).

Que ironía la vida, 
cuando menos tiene que doler es cuando más duele. 
Solo vas a tener una oportunidad de subirte al tren;
 de vivir volando o vivir andando, 
el ahora es momento. 

Pero sabes tan bien como yo que nadie te va a poder saciar tu sed de venganza, 
o de Vendetta o de V,
nadie va a poder con tus ganas de dibujar un mundo peor al que ya existe 
y saltar todos los muros que tu propia construiste un día en tu universo,
eres una diosa, eres mi diosa, 
la que construyó nuestra Luna con esperanzas de algún día 
encontrar(nos) en ella, algo que acabe con nuestra poesía.

Deja de escribirla. Hazla. Hazte. Crece. Vuela. 

Porque pequeña, 
el ahora se va, el mañana llega y la vida no nos da oportunidades para despedirnos, 
y tú eres esa que no necesita que la vida le brinde una ocasión para conseguirlo. 

Tú, mi Musa, 
eres de las que creen sin querer, 
de las que sueñan mirando las estrellas y las que abren puertas con los dedos de los pies. 

Nada ni nadie te va quitar tus ganas, 
no le dejes a la vida ganar su batalla, 
apodérate con todas esas noches en vela. 


Mi insegura poeta de los ojos tristes, te quiero.

martes, 9 de junio de 2015

Volver a escribir es símbolo de revivir.

Puede que sí, que siempre utilice la misma letra para mis versos, que no me guste el cambio pero que me guste la luz de tus ojos. 
Puede que desistas ante mis sonrisas, que me inspires entre unas sábanas que no entienden de miedos, pero luego, cuando te vas, no hay musa que me aguante, porque sigo soñando con tus manos, sigo inspirando poemas que jamás van a nacer.

Seguramente jamás te dormirás entre mis brazos, ni seré la mujer que algún día soñaste. No te daré dos hijos con ojos azules ni me acostaré en tu mirada cada noche de luna llena.
Tanto tú como yo sabemos la falta que nos hacemos y el daño que nos inunda, ¿sabes? No dejaré de intentar volar alto, seguiré soñando como a los tres años, seguiré rompiéndome las piernas a cada salto. Pero esta vez, voy a dejar que tú seas quien me acompañe, por una vez, volaré bajo tu supervisión, esa que me permite llegar a lo más alto y me impide caer. 

Cuando digo que te quiero, no estoy hablando de ningún verbo, hablo de ti, de tu risa, de tus ojos, hablo de tu pelo y tu mirada, esa que solo yo he logrado ver, hablo de nosotros conjugados y sin conocer. Hablo de ti, de mi, por separado. 

Me he buscado y te he encontrado, te he buscado y me he perdido, en tus labios, en tu infinito, en el recorrido de tu columna vertebral, en tus cosquillas. Me he perdido en tu interior, como un laberinto sin su (P)Ícaro, como una lluvia sin beso, como una cama sin ti.

Siempre quise entenderme, 
Entedernos, entender nuestro amor,
Conjugarnos en aquel pretérito perfecto que no te sabes,
En aquel mar que algún día atravesara mis olas,
Siempre quise quedarme,
Así que si me voy...
No lo tengas en cuenta, porfavor.
Te quisé, te quiero,
pero también me quiero.

"He vuelto a escribir letras sin sentido"

martes, 7 de abril de 2015

Hazlo fácil.

Ven, hazme, amor.
Sigue pronunciándome,
Debajo de mis sábanas.
Y así, seguir versándonos
Lentamente,
Entrelazados entre tus cárceles,
Para acabar desnudos y…
Sin treguas
En el centro de tu cama,
Donde nos hallamos,

En el punto muerto de mi alma.