jueves, 15 de mayo de 2014

Venezia.

Ella sabía que lo iba ha echar de menos, sabía que destruirse el corazón era más fácil que destruirse los pies andando descalza por las calles de Venezia, ella creía en el amor a primera sonrisa.


Ya estaba harta de su puta manía de soñar despierta,
ya estaba cansada de su nombre y su ciudad,
tan solo quería empezar de nuevo
con una nueva identidad entre sus brazos,
volver a vivir historias de noches de estrellas,
quería controlar su situación sabiendo que no podía.

Y nunca quiso rehuir a su mirada,
seguir hacia delante y brindar al cielo,
bailar sobre tarimas y brazos deseosos de deseo,
emborracharse en bocas ajenas.

Ella quería ser un cohete despegando hacia su nave,
-territorio de nadie
y a la vez punto de encuentro,
salida de emergencia
y parada necesaria,-
quería que alguien le recordara que era terriblemente sexy,
alguien con los labios mojados de pasión y mirada de ciervo encadenado por sus encantos de bruja mala.

Tal vez solo deseara ser la mala por una vez en su historia y dejar una boca sangrando, notar la desesperación por no perderla y las ganas de no acabar la noche, ella solo quería ser presa de la adrenalina.
Quería ser una loca y coger un tren hacia Australia, quería merecer su pequeña historia de amor sin cordura de por medio, quería ser la paloma que se escapa de la boca de la gaviota, ser ella misma, perdida en el punto X
-porque solo él la haría brillar en el lugar más feliz de su vida.-



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