domingo, 15 de junio de 2014

Última declaración de amor.

Y solo estas pocas veces 
vas a encontrar motivos 
para que vuelva a ver en ti
el hombre que una vez mantuvo 
-mis emociones a la deriva-

solo en noches de soledad y descaro,
en noches menguantes con luna llena
creando constelaciones con la pupila de tus ojos. 

Sabes del cierto, 
que si una vez fuiste mis principios
fue porque querías ser 
también mis finales

pero te equivocaste de persona,
pensabas que el lobo feroz nunca se enamora, 
y claro, 
todavía menos de la oveja negra. 

Porque todavía ni te imaginas
la de veces que he soñado,
-a contrarreloj y a contra corazón,-
un reencuentro inesperado,
en medio de las Ramblas,
yo vestida con mi sonrisa juguetona 
y tu enfundado en impulsos supersticiosos.


Y ahora, no quiero, pero debo, 
reconocer que cuando cierro los ojos un segundo,
eres tú 
quien susurra a mi oído, 
por última primera vez, 
para restar insaciable, 
cogiendo mi mano 
y matando monstruos, 
arreglando aquello 
que una vez dejaste hecho añicos,
reviviendo en mi corazón.

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