Puede que si no esperas que te
quiera, -aunque lo hago sin esperar-
sigas intentando ganarte mi cruel
aprobación para dar el paso del amor,
-que falsedad de
palabras-,
yo sigo estando
segura que son mis latidos los que demuestran que te quiero, y no poco.
Estoy segura que te he dicho mil
veces que…
Te Quiero.
Puede que estas dos palabras no
hayan salido en forma de
tres sílabas,
ocho letras
y
nueve caracteres,
pero han salido en todos los
tomos que el amor hace existir.
-No me mires que me pones
nerviosa.-
Infinitamente versados, besados,
asustados.
Terriblemente crueles, dolorosos,
intimidados.
Debes haber sembrado un
Apocalipsis en mi cabeza, no puedo dejar de pensarte, de soñarte, de echarte,
pero de menos.
No puedo dejar de conjugarte en
todos los verbos, de protagonizarte en cada una de mis formas, existentes y por
existir.
No te enamores de mí.
Sigo estando loca por
besarte
soñarte
pensarte
llorarte
desnudarte
mirarte
cuidarte
acabarte
amarte
-escribirte-
abrazarte
regalarte
acariciarte
notarte
necesitarte
gustarte
intentarte
encontrarte
Estoy, loca, simplemente,
Por ti.
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